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Creo que cuando somos jóvenes estamos muy tentados a realizar ciertas actividades que no siempre tienen que ver con el futuro que estamos construyendo.

Algunas de estas actividades se transforman en hábitos que vamos incorporando casi sin querer debido al gran placer (momentáneo) que nos brindan.

Pero ¿Entendemos realmente las consecuencias que tienen los malos hábitos con respecto al rendimiento académico que queremos tener?

Si analizamos más profundamente, creo que hay al menos 3 grandes hábitos que pueden ser malos para tus objetivos como estudiante universitario y que deberías revisar si ayudan o perjudican tus momentos de estudio, veamos:

El hábito de ir de fiesta y las salidas constantes:

A todos nos encanta ir de fiesta y salir constantemente con amigos y eventos que se realizan en nuestras ciudades, sin embargo, cuando esto se transforma en un hábito que interfiere en tus tiempos de estudio o que corta otras rutinas saludables que debes tener para poder aprender mejor, como por ejemplo, dormir 8 horas de corrido, es cuando nos encontramos frente a un posible mal hábito que puede perjudicarte si lo mantienes por mucho tiempo.

Salir de fiesta no está mal. Salir con los amigos y despejarte es saludable si llevas estudiando por largos periodos de tiempo, aunque debes considerar que esta actividad debe ser realizada con mesura sin caer en algo que debas hacer si o si o solo por la influencia de tus amigos. Si algo perturba tus objetivos, no lo hagas. Y si eres consciente de que estás produciendo un quiebre en las rutinas que si son sanas para ti, debes tomar decisiones rápidamente para evitar caer en otras rutinas nocivas para tu vida.

Esto pasa, en otros niveles, con la exploración de conductas como en el inicio del consumo de drogas, de alcohol, de tabaco o incluso de comida chatarra. Cuando nos damos cuenta de los efectos pero persistimos en esas conductas, es mucho más probable que caigamos en círculos viciosos cada vez más profundos.

Sal de fiesta, ve a eventos, sal con tus amigos, pero planifica con anticipación, cuándo y hasta que hora. Planifica tu día previo y tu día posterior, no le des prioridad a las cosas que te causen un displacer mayor con los días subsiguientes.

Siempre trata de repensar en el beneficio a largo plazo, no solo en el beneficio a corto; de hecho, allí radica la longevidad de tus hábitos, tanto los buenos como los malos.

El hábito de Procrastinar con redes sociales:

Las redes sociales son ese caramelo diario que no podemos dejar de consumir y que se transforma en una constante lucha para muchos estudiantes universitarios debido a su incesante persistencia por medio de notificaciones constantes que nos llegan prácticamente de todas partes mientras tenemos el teléfono con nosotros.

La clave aquí es poder repensar en el beneficio a corto y al largo plazo, aunque también se trata de poder entrenarnos en el hábito de ponernos límites horarios en el uso del teléfono. Por ejemplo, mientras estudiamos no deberíamos usar el teléfono o sería más útil si lo ponemos en modo avión para evitar interrupciones.

Algunos estudios han demostrado que sacando el teléfono de la habitación disminuye la ansiedad que de otra forma se presenta cuando tenemos el teléfono cerca. Pruébalo durante tus sesiones de estudio y dime si te funciona este método. Conmigo funcionó. Fue una época donde todo me distraía y el teléfono no ayudaba en nada.

El hábito de la mala organización de tiempos de estudio o dejarlo todo para último momento:

Probablemente el peor hábito que una persona y un estudiante universitario debería desterrar en este 2022 debería ser el hábito de procrastinar.

Los procrastinadores seriales están tan habituados a dejar todas las cosas para último momento que la ansiedad previa a los exámenes o a la semana previa de los finales, es algo normal.

Sin embargo, no es normal sentir ansiedad por la culpa que genera haber perdido el tiempo que tenías como ventaja hace unas semanas.

Debes aprender a cortar con los malos hábitos de raíz

Cuando no cortas ese círculo vicioso del placer a corto plazo por el círculo virtuoso de la organización de tus tiempos y del establecimiento de metas pequeñas pero diarias, es cuando la culpa te va a terminar devorando. Es realmente un infierno para muchos estudiantes tener que vivir de ese modo.

He conocido algunos estudiantes que empezaban a temblar cuando sabían que tenían las fechas de los exámenes confirmados, pero no temblaban por no saber o por miedo al profesor o cosas que uno podría pensar que son normales de una instancia tan estresante como lo son los exámenes, aunque en realidad, esa sensación era una respuesta naturalizada de su cuerpo frente al escenario futuro de las conductas habituales que tenían al no poder cortar con esos malos hábitos de procrastinación que los hacían dejar todo para último momento.

En esos casos la ansiedad actúa como un mecanismo anticipatorio de la culpa tan intenso que paraliza y desorienta en la toma de nuevas decisiones. En general, cuando eso no es tratado de la debida forma y cuando no se toman medidas para evitar caer el mismo ciclo de malestar, la procrastinación actúa como única vía para enfrentar esos momentos de un desenlace aparentemente idéntico, es decir, los estudiantes sienten que no van a llegar con tiempo de estudio y van a desaprobar o van a presentarse “sin saber todo”.

Ese “no saber todo” a veces es peor que el no presentarse. Entonces podemos decir que la ansiedad y la culpa producida por la sensación de pérdida del tiempo tiene varios niveles, en general, eso depende de la personalidad del estudiante. así por ejemplo, una persona perfeccionista lo sufre más que una persona falsamente optimista con respecto a su propia lectura de la realidad, claro.

¿Qué puedes hacer en esos momentos dónde sabes que tienes un mal hábito?

Simple: Interviene activamente. Pide ayuda a otros compañeros, establece con ellos nuevas rutinas. despeja tu entorno de situaciones, personas o tecnologías que desencadenan tu procrastinación. Concéntrate en definir el porqué estudias lo que estudias y ponlo en un contexto más amplio que el del examen mismo.

En otros post hablaremos sobre la relación entre perder el tiempo, la sensación de éxito y la culpa propiamente dicha, sin embargo, como estudiante universitario debes entender que no existe un momento perfecto para graduarse ni para cumplir las metas que te propones.

Lo que está bajo tu control es lo que haces con el tiempo que tú mismo te das, aprender a respetar eso y cortar con malos hábitos puede ser difícil, no te des con un látigo cuando no sale bien a la primera que lo intentas.

Como cualquier hábito, la clave está en la constancia.

Tanto para lo bueno como para lo malo.

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